El fragante Arrayán, también llamado Mirto o Murta, Rihan o Shalmud, es característico de Los Patios de la Alambra, símbolo desde la antigüedad de amor y belleza, extendido por toda la región mediterránea y emparentado con el Mirto del Sahara, es una flor indispensable en nuestro rincón.
El Patio Andalusi y por ende el mediterráneo, no esta completo sin esta bella flor.
Cuentan que los patios, cuadrados, porque querían hacer alusión a los cuatro ríos del paraíso, tienen sus mejores exponentes en los Jardines de la Alambra, sin menosprecio de las maravillas cordobesas y andaluzas, en estos bellos jardines, los arrayanes, tiene su lugar por derecho propio.
Esta bella planta, contiene Mirtol y su composición y propiedades se asemejan al mismo Eucalipto y tiene taninos que la dotan de una propiedad astringente.
Es parte de la composición de algunos champús, a la vieja receta de sus hojas maceradas en aceite de oliva, se le atribuye el fortalecimiento de la raíz capilar. El cocimiento de sus frutos también beneficia al cuero cabelludo y puede llegar a oscurecer los matices del cabello.
Su aceite esencial, se usa como antiséptico entre sus muchas propiedades y en infusión se usa para paliar los efectos de infecciones pulmonares, bronquiales, intestinales y urinarias. También tiene usos cosméticos para combatir el acné y prevenir estrías, por mencionar sólo unos pocos.
Sus hojas y flores eran el ingrediente principal de la famosa "Agua de Ángel", loción muy usada desde tiempos remotos.
En algunos países se entrega una "corona" hecha de flores de Arrayán a los novios al desposarse, siguiendo la costumbre que se atribuye a la Antigua Grecia, de ofrecer su fruto como ofrenda a Venus.